EL CAFETIN

Detrás de la vidriera están durmiendo
las luces de la calle y mi destino
fantasmas y mentiras del camino
los recuerdos que desfilan sonriendo.

Los versos y los sueños van muriendo
al mezclarse las noches con el vino
ninguno fue culpable, fue mi sino,
ninguno más que yo, y así lo entiendo.

El otoño que agranda la neblina
me recuerda mi pueblo que está lejos,
el viento de la tarde en la cortina

tristeza y pesimismo vaticina
y al fondo reflejada en los espejos
las tazas de café de la cocina.

Angel M. González Carazo

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