EL LUGAR DE LA MUJER EN EL TANGO

Por Lidia Ferrari

 

¿El tango es macho? Interrogar esta frase que forma parte de los versos clásicos de nuestro tango (1), NO es para cuestionar la virilidad del tango sino para pensar el lugar de la mujer. El lugar que ha ocupado en el tango desde los orígenes merece todo nuestro interés porque allí se reflejan prejuicios, valores e ideologías de una época. .

En especial, en este trabajo, me interesa relacionar una forma de considerar a la mujer en las letras de tango con el lugar que ocupa o que parece ocupar en la danza.

¿Dónde y cómo está la mujer en el tango? Por supuesto que no podremos encontrar un solo modo, sino múltiples formas de ver, ubicar y valorar a la mujer. Nos dedicaremos a algunos aspectos, no a otros. Por un lado están las letras de los tangos. Tomaremos en particular las de alrededor de la década del veinte. Esas letras han sido escritas en su mayoria por hombres y reflejan prejuicios machistas y los valores de la época. Si uno las lee con detenimiento podría llegar a la conclusión de que a la mujer no le iba nada bien.

En los personajes de la "milonguita", la "piba deslumbrada por las luces del centro", la "costurerita que dio el mal paso" se muestra una valoración negativa por lo que han hecho. Son mujeres que se han ido del barrio y llegan a la vida "fácil", al cabaret, al centro y todos sus peligros. Esto se caracteriza así: Dieron un "mal" paso.

En general se les asigna un rol pasivo, porque han sufrido las inclemencias de un mal hombre: "Los hombres te han hecho mal", "la limousine de un bacan la remolcó", "el quebranto de tu perdición", "otras cayeron igual", "juguete de ocasión". Los más generosos las previenen de los peligros de ser conducidas por esos hombres sin escrúpulos: En el "atenti, pebeta", Celedonio Flores, les advierte cómo deben cuidarse: "abajate la pollera por donde nace el tobillo" (2).

Cae arrastrada por la tentación del baile, por las luces del centro, por el dinero de un bacán. No ha decidido su destino. Y para colmo de males siempre la llevan por el mal camino. Pero nos preguntamos: ¿Les habrá ido tan mal? ¿Quién afirma que se trataban de "malos" pasos?.¿Alguien sabe si la "milonguita", la "pelandruna abacanada", la "flor de fango" se arrepintieron o renegaron del paso que dieron? (3). Por otro lado está el baile del tango, con su perfil de danza sensual y exótica (4), vulgarmente caracterizado como un baile machista. Como efectivamente para bailar el tango el hombre "conduce o marca" y la mujer "sigue o se deja llevar", están quienes desde un análisis crítico observan que se trata de un baile machista, porque existen, dicen, un dominador: el hombre y una dominada: la mujer. Creo que se trata de una afirmación esquemática y simple. Esta forma de ver a las mujeres ocupando un rol pasivo ya puede leerse en algunas letras de tango. Ellas han sufrido los embates del hombre que casi siempre las conducen por el mal camino. Pero esta forma de considerarlas proviene de determinada imagen de la mujer.

Es por eso que intento hacer una correlación entre esta imagen de esas "minas de otros tiempos" con el lugar de la mujer en el baile de tango, porque creo que en ambos casos se trata de una imagen que, como tal, puede no corresponderse a los hechos.

Si bien no contamos con "la costurerita que dio el mal paso" para que nos diga si efectivamente para ella fue un mal paso el que dio, contamos con el baile del tango y, analizándolo exhaustivamente, podremos considerar si se trata o no de un baile machista. Para llegar a lo que quiero decir comenzaré enunciando algunas ideas básicas sobre el tango danza sobre las cuales se asienta el análisis posterior.

El tango es una danza muy compleja, que más allá de sus oscuros orígenes, estudiados e investigados, ya encontró un lugar y una estructura con toda su especificidad. Esta danza es compleja porque intenta que dos bailarines "abrazados" realicen figuras, pausas, movimientos, "cortes y quebradas" dentro de una coreografía que los incluye a ambos. No se sueltan en ningún momento, persisten en su abrazo y se improvisa permanentemente. Esta danza sería simple si ambos no estuvieran abrazados, y esas figuras, pasos se realizaran como en otras danzas donde existe una coreografía diferente para el hombre y la mujer, pero alejados uno del otro. Pienso en el pericón, en la chacarera,(5) etc. Otra forma de simplificar esta danza, mientras se conserva el abrazo, sería que no bailaran de forma diferente, sino que realizaran movimientos simétricos, iguales, en espejo. Pero no, el tango es tango justamente porque se trata de dos personas que abrazadas realizan figuras y movimientos muy diferentes y que deben complementarse para realizar una sola danza en la cual se improvisa todo el tiempo.

Como dice Carlos Vega (6) : "El tango argentino realiza el milagro de insertar la figura en el enlace"... "Este es el secreto de su éxito; ésta es la principal innovación que ofrece al mundo". En este sentido, hombre y mujer, con dos roles, técnicas y posiciones diferentes se hallan homogeneizados, emparejados en esto de contribuir a producir algo por fuera de los dos: Bailar un tango. Es obvio que, para poder hacerlo, deberán complementarse, deberán cooperar, deberán acordar porque si no, no podrían bailar. Si compiten, si no colaboran el uno con el otro, es imposible que bailen, o al menos, que bailen bien.

¿Y cómo se logra ese acuerdo, esa cooperación, cuando no hay coreografías prefijadas como en otras danzas, cuando no está establecido lo que hay que hacer?

Observándolo de este modo no puede dejar de sorprendernos el hecho de que que se pueda bailar el tango, que se pueda lograr ese objetivo.¿Cómo, sería la pregunta, una pareja logra el objetivo de bailar un tango?

En primer lugar debe haber algún acuerdo básico, algo que haga que puedan coincidir en la danza, cuando todo hace pensar que lo más difícil de lograr sería eso, la coincidencia. Una de las fórmulas es que alguien conduzca, que alguien lleve adelante la dirección de la danza, y que el otro se acople, acuerde y decida dejarse guiar. Debería producirnos asombro el hecho de que dos seres tan diferentes como un hombre y una mujer, que muchas veces ni se conocen, puedan bailar abrazados al ritmo de la música, creando y recreando una bella danza. Hay algo maravilloso en eso que ocurre. La maravilla de dos seres que han logrado ponerse de acuerdo en algo tan difícil de lograr.

Como Alicia Dujovne Ortiz (7) observa, el tango "es un monstruo de dos cabezas...una bestia de cuatro patas, lánguida o vivaz, que vive lo que dura una canción y muere, asesinada, por el último compás." En otra versión del monstruo que se produce bailando tango, Marta Savigliano (8) dice: "Desde su concepción el tango siempre ha jugado con la rivalidad en busca de la identificación; una rivalidad específica, antagonizando a sus potenciales usurpadores. De esta sólida tensión, pero pretendiendo ser un acto fortuito, nace un monstruo descabezado, con un torso y cuatro patas. Se mueve rítmicamente, sin un indicio del grotesco, siguiendo los compases desparejos del destino ... Baila absorto, enajenado".

Dos personas, hombre y mujer, acordando en una danza, abrazados, casi maniatados y bailando e intentando coincidir en sus sensibilidades. Casi mágico. Creo que no hay otro modo de que ello funcione, de que ello acontezca, sin que haya un acuerdo profundo entre ambos. Y este acuerdo comienza con la aceptación de la regla de que el hombre conduce y propone. Pero, ¿por qué se ve en esto subordinación, sometimiento, pasividad del lado de la mujer? Cada uno realiza algo diferente. Y en ello va el rol de cada uno (9). En el tango se expresa claramente esa diferencia de lugares y la coordinación y la cooperación entre ambos, sin perder ese estatuto: su diferencia.

Dejarse llevar por el hombre no es subordinarse o ser dominada o sometida por él, sino aceptar su conducción para poder bailar.

Por eso considero que el tango, en su estructura, en la forma en que se baila, no es machista. En segundo lugar, para lograr ese acuerdo, los dos: hombre y mujer, deben subordinarse a las reglas del juego necesarias para bailar un tango. Ambos tienen que someterse a ellas para que lo que bailen sea un tango y no una rumba. Se trata de tres términos: La mujer, el hombre y el tango. Ambos se necesitan, y ambos necesitan someterse a las reglas del juego.

De hecho, en la historia sobre los orígenes se habla de la pareja de dos hombres bailando tangos. Más allá de que en la práctica lo hicieran cotidianamente para bailar o para transmitir sus conocimientos creo que es muy interesante la imagen de dos hombres bailando tangos, cosa que hoy también ocurre, pues un hombre enseña a otro hombre cómo bailar y marcar como hombre haciéndolo bailar como mujer. Ejemplar situación para mostrar lo que quiero decir: la función hombre está en estricta dependencia de la función mujer y viceversa.

Esto es contrario a una posición machista. El machista no podría jamás considerar que lo que hace está en función de lo que hace la mujer y viceversa. Y me parece ejemplar también porque como en muchos juegos, de ajedrez, por ejemplo, hay movimientos de piezas que cumplen determinada función, y todas son necesarias para la realización de qué? del juego .

Aquí lo que importa es bailar tango y disfrutar con ello, cada uno deberá tratar de ocupar su lugar y de contribuir a ello.

Por supuesto que estamos entonces privilegiando la estructura de la danza en este análisis, y no las pasiones y emociones que circulan en ella. Según el eje de nuestro privilegio será la consideración que podemos hacer.
Si ponemos nuestro acento en el eje estructural de la danza podremos citar a Carlos Vega (10) refiriéndose a los orígenes del tango: "Nada de lujuria en el abrazo; fueron los críticos del abrazo quienes introdujeron su lujuria en el tango. Los danzantes tenían muchas otras cosas de qué preocuparse. Se bailaba por la honda fruición de bailar..."

Si ponemos el acento en las pasiones que circulan en el tango podremos citar a Jorge Luis Borges(11) que desacredita precisamente a Carlos Vega acerca de sus hipótesis sobre los orígenes del tango. Reafirma que todos los investigadores concuerdan "en un hecho esencial: el origen del tango en los lupanares"..., y desacuerda en el hecho de que el tango surgiera en los conventillos. Dice Borges: ..."Muchos años requirió el Barrio Norte para imponer el tango -ya adecentado por París, es verdad- a los conventillos, y no sé si del todo lo ha conseguido. Antes era una orgiástica diablura, hoy es una manera de caminar ."... De cualquier modo, privilegiando el eje de la danza del tango, podemos ver que, aún hoy, cualquiera que quiera aprender a bailar el tango, y en especial el hombre quien tiene a su cargo la parte más complicada: figuras, pasos, marcar, etc., necesita cierto tiempo hasta que pueda encontrar otra cosa en el abrazo con la mujer que no sea tratar de poder bailar con ella. Si el único interés fuera la seducción, la pasión, el abrazo, la sensualidad, no haría falta tomarse el trabajo de poder llegar a bailar bien un tango.

 Mostré brevemente este modo de pensar el tango-danza para poder situar aquello que me interesa: la mujer y el tango.

Está claro de que una de las claves de la posición de la mujer para bailar tango es dejarse llevar . Esto que, obviamente, es uno de los requisitos del rol femenino, dejarse llevar por la conducción del hombre, no significa, como muchas veces se considera, ocupar la posición de sometida, de pasiva. Dejarse llevar por el hombre no es "subordinarse" a él, sino aceptar la conducción necesaria para poder bailar el tango. Como decía anteriormente, ambos tienen que someterse a unas cuantas reglas para bailar tango y no una rumba.

Un hombre solo no puede bailar el tango y una mujer sola tampoco. Pero en el hecho de que el hombre sea el que conduce se asientan prejuicios e ideologías. Así como en las letras se ubica a la mujer en determinado lugar y se la ve llevada, perdida por el hombre, también con respecto al baile se percibe el hecho de la conducción masculina como una posición de sometimiento o de dominación sobre la mujer. Es por eso que se hace necesario en la enseñanza del tango, mostrar a las mujeres cuando están aprendiendo, que el hecho de que deban aprender a dejarse llevar no significa que deban dejarse llevar a cualquier lado. Es lo primero en cuanto al lugar de la mujer. Porque es lo que más cuesta en el proceso de aprendizaje.

Primero, porque para muchas es bastante difícil aceptar la consigna de dejarse llevar , porque ellas también suelen ver esto desde el prejuicio de sentirse sometidas o subordinadas.

Segundo, más difícil aún, llegar a poder discriminar cuándo deben dejarse llevar y cuándo no. Esto, sobre lo cual se trabaja continuamente en los comienzos del proceso de aprendizaje es la clave para que la mujer aprenda a bailar el tango y pueda disfrutar con ello. En esto reside la importancia de poder tener un buen equilibrio, saber mover sus pies, saber seguir al hombre, es decir, activamente protagonizar la danza.

Creo que en el tango, ninguno de los dos: hombre o mujer, puede bailar bien si no tiene una cierta seguridad con su cuerpo y con su equilibrio, una postura firme y consistente sin perder su sensibilidad y una ligera tensión que les permita entregarse a la pasión del baile. Los "flanes", es decir, las personas frágiles e inseguras tienen dificultad para bailar así como los excesivamente rígidos. Una mujer que se deje llevar de cualquier modo, como una hoja por el viento, que no ofrezca una leve tensión a la marca, es decir que no ponga en juego su modo de bailar, lo más probable es que no pueda disfrutar del baile y que se torne en una dificultad en el baile para el hombre. El Dejarse llevar es activo, es poner la propia sensibilidad al servicio de que salga bien el tango que queremos bailar, de disfrutarlo y de acompañar al hombre en aquello que quiere hacer. Bailando tango hay un hombre y una mujer donde lo que hace uno esta en relación con lo que hace el otro.

Cuando el hombre marca a una mujer ésta ya le marcó a él su posición en la danza, su peso, su liviandad, sus movimientos rápidos o dificultosos. Las características o disposición de la mujer condiciona a la marca del hombre, porque no se tratan de acciones independientes sino que una está en relación con la del otro. Y en la forma que cada mujer tenga de dejarse llevar pondrá su impronta al caballero o a quien la conduzca. Obviamente, en el tango las mujeres nos adaptamos mas a la conducción del hombre que los hombres a la forma de bailar de las mujeres. Pero dejarse llevar es una posición muy activa en función de que entre hombre y mujer fluya algo más que no esta ni en cómo conduce el hombre ni en cómo se deja llevar la mujer. Pero considerar que el tango en cuanto a su estructura como danza no sea machista, no quiere decir que sobre él no se puedan desplegar todas las fantasías, ideologías y formas de vida de las personas que bailan.

El hecho de que sea una danza donde hombre y mujer bailan abrazados es un campo propicio, un terreno fértil para que se depositen allí fantasías que tenemos todos los seres humanos, y que se vehiculizan en cualquier aspecto de nuestra vida. No será raro encontrar mujeres que se entregan mal, se confunden o se enamoran perdidamente. No será raro cultivar historias pasionales más allá del baile. No será raro encontrar historias de maltratos y desengaños. No será raro encontrar hermosas historias de amor. No será raro encontrar hombres que se enamoran perdidamente y son rechazados. No será raro encontrar hombres que explotan las debilidades humanas para sus propios intereses. No será raro, en suma, encontrar machistas hombres y mujeres.

Pero hemos visto a muchos hombres con fuerte personalidad machista, perder esa característica a la hora de bailar. Considero, contrariamente a una cierta opinión, que un hombre que es machista mientras baila no puede serlo. Para bailar bien no puede tener una actitud de descuido o de desconocimiento del lugar de la mujer. Al bailar está preocupado por disfrutar con ella y su fuerza y su seguridad es para bailar bien, no para sentirse superior o dominarla. Si ejerciera maltrato o desconsideración no podría bailar tango, o lo bailaría mal. Un hombre que zamarrea a la mujer no puede bailar bien y una mujer que se deja zamarrear tampoco. Entonces, no es el tango el responsable, sino lo que las personas hagan con él.

Es posible observar los efectos benéficos de bailar tango en la mayoría de las mujeres (también en los hombres): mejora su postura, logran equilibrio y firmeza con su cuerpo, logran progresivamente aprender a saber decir que no a las propuestas del hombre que no le gustan, y a saber decir que sí y hacer crecer su posibilidad maravillosa de inventar el arte de la danza (12).

En general, las mejores bailarinas milongueras saben dejarse llevar, aceptan la propuesta del hombre que baila bien y recrean con él, y pueden, gracias a su sensibilidad, a su entrega y a su firmeza mostrar su propio estilo. Esto favorece la expresión del hombre que no se ve limitado por su partenaire y esto se multiplica, pues la mujer logra desplegar su creatividad al encontrar que el hombre puede hacerlo.

Creo que una de las razones por la cual los bailarines en la "milonga" se dan las gracias al terminar la tanda es porque cada uno agradece al otro la posibilidad de desplegar su fervor, su habilidad y su sentimiento.

 NOTAS

1 Al ir a buscar la letra del tango donde dice "el tango es macho" encontré contradicciones entre las diferentes versiones que existían. Decidí consultar a Oscar del Priore a través del Consultorio Tanguero que tiene en la publicación "El Tangauta", y en el número 12 contestó: "Lidia Ferrari pregunta sobre un fragmento de la letra del tango Por que canto asi. En la edición del tango, con música de José Razzano y versos de Celedonio Flores, realizada en 1943 por Editorial AURA, el fragmento que interesa a la lectora dice:

Porque es beso manso,

porque es daga fuerte,

tiene adios de muerte,

tiene gusto a amor...

En 1961, cuatro años después de la muerte de Celedonio Flores, se publica la segunda edición de su libro de poemas Chapaleando Barro, donde aparece Por qué canto asi (En la edición original este poema no figura) y allí leemos:

Y yo me hice en tangos

porque es bravo, fuerte,

tiene algo de Vida,

tiene algo de Muerte.

Es de suponer que la modificación fue realizada por el mismo Celedonio Flores. Cuatro años despues Roberto Quiroga realiza la primera versión cantada que yo conozco. Quiroga lo canta así:

Porque el Tango es bravo,

porque el Tango es fuerte,

tiene olor a vida

tiene gusto a muerte.

En 1961 Julio Sosa graba su famosa versión recitada, con el fondo musical de La Cumparsita. Alli aparece lo del tango macho, ya que Sosa dice:

Porque el Tango es macho,

porque el Tango es fuerte,

tiene olor a vida,

tiene gusto a muerte."

 

2 Eduardo Romano. "Las letras del Tango". Edit. Fundación Ross. Rosario. 1995.

3 De ningún modo estamos desconociendo los fenómenos de la prostitución y de trata de blancas, donde las mujeres podrían ser llevadas por la fuerza, mediante el engaño o la presión de necesidades de susbsistencia. En estos casos se hace dificil ver la propia decisión en juego. Nos estamos refiriendo a los presupuestos ideológicos de esas letras donde no se contempla la actitud activa de elección de un destino de una mujer o, cuando esto se reconoce, se le asigna un valor negativo para la mujer.

 4 Ver el análisis sumamente interesante que hace Marta E. Savigliano en "Tango and the Political Economy of Passion". Westview Press, USA, 1995.

5 Danzas folklóricas argentinas.

6 Carlos Vega. "Danzas y Canciones Argentinas. Teorías e investigaciones. Un ensayo sobre el tango". Buenos Aires, Ricordi, 1936.

7 Alicia Dujovne Ortiz dice "two-headed monster ... a beast with four legs, langurous or lively, that lives just for the length of a song and dies, murdered by the final note."

 

8 Marta Savigliano. Id. anterior. Pag. 158.

9 Lo que define cada lugar, hombre o mujer, es la técnica, la tarea y lo que debe desplegar para realizar el baile. No se define por la mayor o menor masculinidad o feminidad de los partenaires. Aunque suele confundirse, creo que esto es un fenómeno imaginario adyacente al baile, lo cual no lo hace menos importante. Pero nadie es más o menos masculino por bailar muy bien el tango, aunque suele emblematizarse con atributos de virilidad a los buenos bailarines. Otra forma de pensar esto y que conduciría a otro análisis, es que la virilidad masculina favorezca al hombre para que pueda bailar bien el tango. Y otra forma, más interesante aún, es la de que la virilidad masculina se pueda ver estimulada, favorecida y alentada en quienes bailan el tango.

10 Carlos Vega. Idem anterior.

11 Jorge Luis Borges. Historia del Tango, en Evaristo Carriego. Obras Completas. Emecé Editores. 1974. Buenos Aires.

 12 Esto es estrictamente en relación al baile. Tal vez sufra consecuencias benéficas o desagradables por el intercambio personal que se produce por el hecho de bailar.

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(*) Artículo publicado en la revista B.A. GOTAN, Volume 1, Number 3, Indian Summer 1996, published by: The Bay Area Argentine Tango Association, California. USA.

(*) Texto presentado en la III Cumbre Mundial del Tango, Montevideo, Uruguay, en Noviembre de 1996, como invitada oficial de la misma, en el panel "La mujer en las letras del tango".

Fuente: www.buenosaires.tango.com

 

RAUL MAMONE
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